domingo, 13 de septiembre de 2009

Seek my part, devote myself, my small self, like a book amongst the many on a shelf...

"Un libro, un sueño les revela
que son formas de un sueño que fue soñado
en tierras de Bretaña.
Otro libro hará que los hombres,
sueños también, los sueñen."
--Jorge Luis Borges


Que difícil es encontrar un minuto de tranquilidad en estos tiempos tan, digamos, complicados, todo el mundo anda corriendo, sube, baja, hace, deshace, viene y va.

Al encontrar un momento libre (en verdad libre), sin prisas, me gusta ir a las ferias de libros y visitar librerías y puestos callejeros donde pueda encontrar libros usados. tengo una gran fijación por los libros usados, me da una curiosidad increíble quién los leyó previamente, si su dueño anterior soñó de la misma forma que yo lo hice o haré con el, si acaso le causaron mella las mismas frases que a mí o sí lo leyó tantas veces como yo lo haré, cuál fue el motivo por el que lo compró, si fue por el autor o el género, si alguien se lo recomendó o tuvo que leerlo para alguna asignatura, si lo leyó porque le gustó el nombre o simple y sencillamente sintió esa vibra especial que siente uno al encontrar un libro desconocido en algún librero y que provoca la incesante necesidad de leerlo.

Los libros usados tienen un cierto encanto muy parecido al de las mujeres, quiero aclarar que en ningún momento lo digo de manera peyorativa, simplemente me encanta el olor de ambos, ese olorsito característico de libro viejo que se desprende al pasar hoja tras hoja que te recuerda que cada libro es mágico, un olor muy parecido al de las mujeres (en efecto, no en esencia), cada mujer tiene un olor distinto a la otra, pero todas y cada una de ellas son capaces de intoxicar con esa bendita sensación que causa su fragancia en la nariz, otro punto característico en el cual coinciden ambos es en la experiencia, un libro usado es un guerrero, ha ido y venido por una infinidad de lados, sus resistentes hojas cuentan historias que no fueron escritas por el autor, historias de otros lugares, de otras manos, de otros ojos, de otros mundos, de otros sueños, una virgen no tiene en los labios la misma sonrisa ni sus ojos cuentan las mismas historias de aquella que no lo es, pero, a diferencia de quienes fueron los lectores previos de los libros que leo, no me da curiosidad quien haya dejado su huella por las hermosas costas de mis musas, simplemente me limito a bendecirlos y agradecerles por haber sido participes de las enseñanzas y experiencias gracias a las cuales sus caderas aprendieron a cantar de esa forma.

En momentos de soledad me gusta leer libros usados, imaginar letra tras letra un mundo en el cual todos pudiéramos leer el mismo libro, lástima que sólo nos dediquemos a escribir uno que pocos leen, pero que todos opinan sobre el.

One Love!

1 comentario:

Don Isteri dijo...

hace un par de años compré un libro de embrujos y hechizos en la librería d viejo que está por el metro Miguel Angel, es una chulada, todavía tenía servilletas con apuntes entre las hojas, en su mayoría, las anotaciones eran reflexionesz sobre las posibilidades de llevar a buen término la receta, uju