jueves, 16 de julio de 2009

Ashes to ashes, funk to funky, we know Major Tom's a junkie...

"I secret we met--
I silence I grieve,
That thy heart could forget,
Thy spirit deceive.
If I should meet thee
After long years,
How should I greet thee?
With silence and tears. "
--Lord Byron


En las noches de insomnio uno tiende a recordar cosas, olores, colores, sabores, sensaciones y en particular tengo la mala maña de pensar en ese "¿qué hubiera pasado si..?" tan pinche molesto que lo único que hace es mosquear en las madrugadas que pobladas de recuerdos encadenan mi llorar (escucho al Zorzal...), y hay noches como esta que me pregunto: ¿dónde estará aquella niña a la que le prometí volver?

Carly, linda niña de grandes ojos verdes y más pecas de las que jamás podré contar, con el cabello desrizado y rubio como el sol, enmarcándole el rostro y su largo cuello; nacida en Kensington, casual de corazón, la conocí afuera de la Virgin Megastore porque le gustó mi camisa CoSTUME NATIONAL (eran otros tiempos...), por un momento creí que era la típica riquilla vacía, cuando me di cuenta de la situación, niña británica con una blusa Aquascutum y un abrigo Paul & Shark hablando con un mexicano con barba de talibán sobre el disco de A guy Called Gerald que recien había comprado, la chica resultó ser adicta del Madchester y el Britpop; compartiendo un kebab caminando por el Hyde Park y escuchándola relatar cuando fumó hash con Tim Burgess mientras yo observaba detenidamente sus dedos tintos de amarillo por tanto fumar, me di cuenta que me había enamorado.


A la mañana siguiente nos vimos, 10 en punto afuera de Earl's Court, paseamos todo el día por el underground, de Earl's Court a Aldgate East, de Aldgate East a Baker Street y de ahí a London Bridge, después a Euston, después a Oxford Circus llegamos hasta Notting Hill Gate para después caminar hasta Kensington, tanto tren desató el romance y los días posteriores me llevó a turistear por los lugares típicos de Londres, desde el Camden Lock hasta el monumento, pero no eran mi principal preocupación las atracciones turisticas.

Una semana después tuve que partir y en la terminal 3 de Heathrow le prometí volver el verano siguiente, nunca regresé y probablemente ella no esperaba que lo hiciera, fue un romance fugaz que no estaba destinado a durar y quizás si hubiera regresado las cosas no hubieran sido igual, no es lo mismo la sorpresa de la "novedad" que tratar de apostarle a algo destinado a no convertirse en realidad, eso fue hace muchos años ya, ella 2 años mayor que yo, es probable ya se haya casado y tenga su vida más que hecha, yo por lo pronto seguiré recordando...

One Love!

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