jueves, 16 de abril de 2009

Ya mejor me desafano, yo me voy pa' Tepoztlán pa' ser más espiritual, ahí nos vemos mi hermano, no sé qué tienen mis ojos que ya ven puro animal...

Cuando por el tráfico manejo, es fácil para mí darle rienda suelta a eso de la introspección, me relajo, subo el volumen y me dedico a gritar impunemente las canciones que se estén tocando en ese momento y me pongo a pensar, Tom Waits ha sido el más escuchado en mi bello vehículo y me es imposible no repetir una y otra vez San Diego Serenade, pero hoy fue diferente, durante la quinta vez que la escuchaba y cantaba, un rostro desconocido se asomó por mi ventana, dijo algo que lógicamente no escuché, así que le bajé al sonido y curiosamente le pregunté: ¿cómo?

Una mujer de no más de 30 años, no bonita, no fea, de piel canela y cabello azabache comenzó a decirme que se disculpaba por interrumpirme, pero que se veía en la penosa necesidad de pedir mi ayuda, en mis adentros pensé: esta mujer quiere dinero, hice un rápido conteo mental del dinero que tenía en la bolsa y en la cartera, esto último sólo por hacerlo pues lógicamente no le iba a dar nada del contenido de la misma, cuando sin dejarme siquiera contestar, empezó una muy extraña conversación:

Mujer: La verdad es que sí me da mucha pena, pero tengo que probar mi suerte, yo no soy de aquí, ¿tú tampoco eres chilango verdad?

Mosco: Ahm...

Mujer: Sí, tienes cara de no ser de aquí.

Mosco: Pues sí, soy chilango.

Mujer: ¡Uy! Pues a ver cómo me va, fíjate que ando viviendo como limosnera, yo soy de Michoacan, pero me acaban de deportar de los Estados Unidos, vivía en un albergue, pero querían abusar de mí así que me tuve que salir de ahí y ahora estoy durmiendo en la calle y pidiendo dinero para comer.

Mosco: ¡Uy!

Mujer: Sí, es horrible, la verdad es que entiendo que como chilango sabes lo difícil y peligroso que es esta ciudad y por eso te quiero pedir un favor, ¿hacia dónde vas?

Mosco: Pues...

Mujer: Es que quería pedirte si pudieras llevarme a Bellas Artes.

Mosco: ¿Huh?

Mujer: Es que allá están mis hijos...

Mosco en pensamientos: ¿Qué pedo con esta mujer? Yo creía que le daría $3 y con eso se iría, no tiene la ropa sucia, así que no creo que duerma en la calle, a menos que sea la vagabunda más pulcra del mundo, a la mejor dejo que se suba a mi carro, saca una pistola y me vuela la tapa de los sesos por los miserables $55 que traigo entre cartera y bolsa del pantalón o podría ser que durante su corta o larga estadía en el otro lado del río conoció a Tom Waits, y al escucharme berrearlo se acordó y se sintió en confianza o quizás es de los zetas y me secuestra y me saca algunos órganos y pone droga en mis cabidades y me cruza o igual y ella es lo que dice y yo soy un hijo de puta por no ayudarla.

Mosco: La verdad es que no voy para allá (sí iba), si no con mucho gusto te ayudaba...

Mujer: No, no te preocupes, yo entiendo... Abusando de mi suerte y con gran pena, ¿tendrás algo de dinero que me des? No mucho, con $50.

Mosco: La verdad es que no traigo mucho dinero.

Mujer: Sí, no te preocupes, hasta con $20 está bien.

Mosco: No, en realidad no traigo mucho dinero, tengo $5.

Mujer: Bueno... pues sí, sí está bien, gracias y perdón por la molestia.

Tomó la moneda y se fue, y yo no pude evitar pensar: ¿En realidad creía que le iba a dar $50? ¿Tengo cara de banco o qué? Después pensé: ¿y si todo lo que dijo fue verdad? Pues ni modo, ya me tocará pagar mi falta en algún momento.

One Love!

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