miércoles, 25 de marzo de 2009

Is there anybody going to listen to my story, all about the girl who came to stay?

"aunque tal vez sea un espejismo
un paradigma
un eromito
una apariencia de la ausencia
una entelequia inexistente
las trenzas náyades de Ofelia
o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable
una despótica materia
el paraíso hecho carne
una perdiz a la crema."
--Oliverio Girondo.


No hay ningún desastre natural que sea capaz de causar la devastación que deja a su paso una mujer, no hay una fuerza de la naturaleza equiparable a la magnitud destructiva posible que posee uno de esos seres forjados de belleza pura.

Las mujeres son la única explicación lógica y tangible para la existencia de este universo, tan ajeno a nosotros y tan propio de ellas.

Tratar de decifrar los enigmas de una mujer sería tratar de entender como el brillo de las Pléyades palidece ante el resplandor que irradian sus ojos, sería tratar de describir su tacto, ese tacto que se queda impregnado como tatuaje de sangre y fuego en la piel, su sabor de primavera infinita, fresco, dulce y purísimo como agua de manantial, su calor que abrasa el corazón con la fuerza de mil soles y es esa misma intensidad la destinada a reducir a cenizas al hombre, ¿cómo resistir sus encantos? La brillante cascada de sus cabellos agitados a capricho por el aire, su risa que resuena como el coro de mil serafines destrozando la incertidumbre y la pena que nos aqueja, sus ambivalentes curvas que incitan al pecado ceñidas de un halo de pureza virginal y su olor tan embriagante, capaz de desencadenar adicciones muy superiores a la de cualquier psicotrópico...

No existe nada comparable a la sensación de estrechar entre los brazos propios a las hijas de Eva, el mundo cobra sentido en el justo instante en el cual has de proveer cobijo sobre ellas aunque sea meramente efímero, es imposible evitar que el corazón apure su marcha ante la cercanía de la perfección que erigida cual templo magnifico ajustado al talle de un cuerpo tan frágil, tan fuerte pero tan preciso como el ritmo de las estrellas.

No existe otra razón en este cúmulo de materia cósmico que no sea en favor de la féminas, aquellas musas que cruzan sutilmente la bóveda celeste nocturna irradiando su luz, algunas se quedan e iluminan perenemente la noche de nuestra existencia, otras en su vuelo peregrino dejan más oscuridad que el más intenso negro, pero todas son una razón válida y justa por la cual dar la vida.

One Love!

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