jueves, 5 de marzo de 2009

Intoxicated with the madness, I'm in love with my sadness...

"Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre."
--Jaime Sabines.


Llevo un poco más de un mes sin poder escribir, pero existe cierta resistencia por parte de aquella región cerebral encargada de asimilar la magia de mis musas para después transportarla por medio de impulsos neuroquímicos hasta las puntas de mis dedos, mismos que no encuentran el ritmo adecuado para asestar certeros golpes sobre las teclas que se convertirán en un texto mas o menos decente.

He buscado la razón o razones que podrían causar este chingado tapujo mental, y sigo sin saber a que atribuirselo, probablemente hay algo que falta en este escenario, y por más que trato de encontrarlo, simplemente no sé qué es. Falta algo, lo sé, pero, ¿cómo encontrar algo si no sabes qué es lo que buscas?

Mis dedos crean un incesante tap tap tap en el teclado, pero el resultado no es más que basura mal oliente, Faulkner decía que todo escritor debía de tener un detector de mierda innato y a prueba de golpes, pero no hay que ir tan lejos para describir mi nivel actual de expresión escrita, en pocas palabras, un chimpancé escribe mejor que yo.

Espero salir de este agujero muy pronto, pues hay tanto que quiero expresar, pero simple y sencillamente no puedo hacerlo.

Hace poco experimenté una catarsis de proporciones considerables, espero tanta claridad junta no haya fundido algún fusible importante en aquello que protege mi cráneo, que de por sí, mi cerebro madreado sí está y ayudar a putearlo más con elementos ajenos no creo sea una opción lógica.

Quiero escribir y no puedo y el olor de la pudredumbre ya empieza a impregnar las paredes.

One Love!

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